La canción te invita a un viaje profundo de introspección, donde la multiplicidad de identidades florece como una manifestación de la diversidad humana. La letra sugiere que la realidad no es binaria, sino un espectro infinito y complejo que, al igual que el tiempo, está lleno de matices. Al escucharla, transmite una sensación de celebración hacia la complejidad y el esplendor de todo lo diverso, recordándonos que tanto el instinto como el sexo son fuerzas que, como la evolución misma, nunca se detienen.