El arranque oficial de la cara B introduce al oyente en un terreno sonoro dominado por la tensión y el diseño de sonido analógico. El track se estructura sobre un bajo arpegiado a un tempo optimo, cuyo filtro cutoff se abre progresivamente para simular la aceleración y el pulso mecánico de una máquina.
Técnicamente, el peso rítmico radica en una caja procesada con un marcado efecto de gate reverb, una técnica clásica de los años 80 reinterpretada aquí con la nitidez y pegada de la producción moderna. En la segunda mitad del tema, la tensión cede espacio a la atmósfera mediante el uso de sintetizadores polifónicos con un ataque suave y acordes abiertos, aportando una inconfundible vibra cyberpunk y un aire de melancolía futurista. Un corte de conducción ideal tanto para mezclas de dark synth como para sumergirse en una narrativa de ciencia ficción.